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Cultura de la República Dominicana – América 04-03-2010
Cultura de la República Dominicana – América
La cultura dominicana es una mezcla de elementos europeos, africanos y, en menor grado, indígenas.
En la República Dominicana existe libertad de culto siendo su población predominantemente cristiana y mayoritariamente católica. La primera misa católica en el Nuevo Mundo se celebró en territorio dominicano el 6 de enero de 1493. La mayoría de la población es católica aunque existe una creciente presencia de denominaciones protestantes en el país.
La cocina dominicana presenta las características de una cocina “criolla”, de origen africano y europeo pero desarrollada en América. Por eso es similar a la de países de habla latina que circundan al Mar Caribe, aunque con ligeras variaciones desarrolladas en cada región. Ha recibido influencias de otros pueblos y culturas, como es el caso de los inmigrantes de las Antillas Menores (“cocolos”), quienes utilizan el coco en muchos de sus platos.
Entre las fiestas populares que se conocen en el país está el carnaval, que se celebra en muchas comunidades. Incluso existe un Carnaval cimarrón relacionado más con costumbres africanas que europeas. Además, están las fiestas patronales que cada comunidad celebra en homenaje a su santo patrón.
La República Dominicana es conocida por dos ritmos musicales llamados merengue y bachata, los cuales han sido populares desde mediados del siglo XX. La República Dominicana es conocida por su creación musical llamada “Merengue”, basado en los elementos musicales como la tambora, guiro y acordión junto a otros elementos únicos del estilo dominicano. En los años 1937-1950 el merengue fue promovido internacionalmente por algunos grupos como el de Billo’s Caracas Boy, Chapuseaux y Damirón los Reyes del Merengue, Joseito Mateo y otros más. Luego por la popularización de la televisión, radio y los medios internacionales, el merengue recibe gran reconocimiento para los años 1980-1990 a través del popular cantante/escritor Juan Luis Guerra y también los famosos Jhonny Ventura, Sergio Vargas, Milly Quezada, Toño Rosario, Fernando Villalona, Eddy Herrera y Chichi Peralta, grandes representantes que viviendo en los Estados Unidos (principalmente New York), comenzaron a presentarse en los clubes latinos, así ganando reconocimiento radial. Luego la Bachata, música folklorica del país, se incrementa con los dominicanos junto a otros grupos latinos en New York, New Yersey y Florida, ayudando a un crecimiento en su popularidad.
En 1939, con la llegada de maestros y artistas españoles a República Dominicana como Josep Gausachs, Manolo Pascual y José Vela Zanetti se funda la Escuela Nacional de Bellas Artes, de la cual emergen nuevos artistas: Gilberto Hernández Ortega (1924-1979), Marianela Jiménez (1925), Clara Ledesma (1924), Luichy Martínez Richiez (1928), Francisco Gausachs Aisa (1925) y Antonio Prats Ventos (1928) entre otros.
Turismo de la República Dominicana – América 04-03-2010
Turismo de la República Dominicana – América
República Dominicana posee numerosos lugares de interés turístico que son visitados por millones de turistas al año provenientes de Estados Unidos, Canadá, Europa, Latinoamérica, entre otros.
Entre sus principales zonas turísticas están Punta Cana, Bávaro, Puerto Plata, Bayahibe, Sosúa, Cabarete, Río San Juan, Samaná, Las Terrenas, Santo Domingo, Juan Dolio, Boca Chica, Jarabacoa, Constanza, La Romana, Bahía de las Águilas (Pedernales), Barahona, entre otras.
El número de visitantes extranjeros por vía aérea para el 2001 se duplicó con respecto a 1994. En ese período el y para el 2007 el número de habitaciones disponibles llegó a 64.640. De igual forma la llegada de turistas por vía área en el 2007 llegó a 3.943.359.
Transporte
Casi todo el transporte interno se hace por carretera. No existen ferrocarriles en la República Dominicana, excepto los que usan los ingenios azucareros para llevar la caña de azúcar a los lugares de molienda. El Metro de Santo Domingo, el sistema urbano de transporte cual va desde el Centro de los Héroes en el Distrito Nacional hasta Villa Mella.
En la República Dominicana, el transporte de carga dentro del país se realiza por medio de camiones de todos los tamaños a través de carreteras diseminadas por todo el territorio nacional, aunque todas están orientadas, directa o indirectamente, hacia la ciudad Santo Domingo.
El comercio exterior se realiza por medio del transporte marítimo (el principal) y también aéreo, excepto para Haití, prefiriéndose el transporte terrestre para este país vecino.
Aunque hay varios puertos internacionales en el país, el principal es el Puerto de Haina, próximo a Santo Domingo, en la desembocadura del río Haina, en la provincia de San Cristobal.
Para el transporte aéreo de carga, se usan los aeropuertos internacionales del país. Los principales, en cuanto al transporte de carga, son el Aeropuerto Internacional de Las Américas, próximo a Santo Domingo, y el Aeropuerto Internacional del Cibao, próximo a la ciudad de Santiago de los Caballeros.
Prácticamente todo el transporte no urbano de pasajeros en el país se hace por medio de autobuses, llamadas guaguas (igual que en las Islas Canarias, Cuba y Puerto Rico). En algunas comunidades de poco tráfico de pasajeros, se usa automóviles y camionetas en lugar de autobuses, así como el transporte en motocicletas. Prácticamente no existe el transporte nacional por el mar, excepto para cruzar la Bahía de Samaná, entre Samaná y Sabana de la Mar.
En el transporte urbano de pasajeros, además de los autobuses de diversos tamaños, en las ciudades principales existen los carros de concho, que son automóviles que circulan por rutas específicas pero se detienen en cualquier punto de esas rutas para dejar y recoger pasajeros. A finales de 2008, en la ciudad de Santo Domingo entró en servicios el Metro de Santo Domingo, con su primera ruta desde la comunidad de Villa Mella hasta el Centro de los Héroes, al sur de Santo Domingo.
En todo el país, especialmente en las zonas rurales, existen los motoconchos, motocicletas que transportan un pasajero a una distancia relativamente corta. Existen en lugares por donde normalmente no transitan ni autobuses ni conchos.
En las ciudades grandes, existen además los taxis similares a los de otros países pero sin taxímetro por lo que cobran una tarifa determinada por la compañía o por acuerdo con el pasajero, dependiendo de la distancia y el tiempo.
El transporte de pasajeros desde y hacia el exterior se hace sobre todo por vía aérea por alguno de los aeropuertos internacionales del país. Por vía marítima, solamente algunos cruceros turísticos llegan a los puertos dominicanos.
Economía de la República Dominicana – América 04-03-2010
Economía de la República Dominicana – América
La moneda nacional de la República Dominicana es el peso oro. Su símbolo es RD$ y se divide en cien partes iguales denominadas centavos. De acuerdo con la Constitución del país, la emisión de la moneda nacional es responsabilidad de una entidad emisora única y autónoma, el Banco Central de la República Dominicana, cuyo capital corresponde exclusivamente al Estado dominicano.
La República Dominicana es un país en vías de desarrollo de ingreso medio, dependiendo principalmente de la agricultura, comercio, servicios y, especialmente, turismo. Aunque el sector servicios ha sobrepasado a la agricultura como el principal proveedor de empleos (debido, sobre todo, al auge y crecimiento del turismo y las Zonas Francas), la agricultura todavía se mantiene como el sector más importante en términos de consumo doméstico, y está en segundo lugar (detrás de la minería) en términos de exportación. Las Zonas Francas y el turismo son los sectores de mayor crecimiento. El turismo aporta más de un US$1.000 millones al año.
Luego de la recesión económica durante la segunda mitad de los 80 y principios de los 90, durante la cual el PIB se contrajo un 5 % y la inflación alcanzó un 100%, la República Dominicana entró en un período de crecimiento moderado y de disminuyente inflación hasta el 2002, luego del cual la economía entró en recesión. El PIB se contrajo un 1% en 2003, mientras la inflación se disparó por encima del 27%.
A pesar de un creciente déficit comercial, el turismo y las remesas han ayudado a obtener reservas en moneda extranjera. En la actualidad, las remesas provenientes de EUA, Europa y otros países, constituyen parte de la economía nacional. Las remesas de los dominicanos que viven en Estados Unidos se estiman en unos US$1.500 millones por año.
El Informe Nacional de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD): República Dominicana 2005, establece que este país se ha insertado en la economía mundial de manera social y políticamente excluyente, conociendo tasas de crecimiento económico promedio anual en los últimos años por encima del 5%.
Sin embargo, el carácter excluyente del modelo económico que se ha impuesto, no ha revertido este crecimiento al bienestar de la población. Todo lo contrario, el informe señala que la República Dominicana al año 2002, era el país número 13 (de un total de 177 en el mundo) que menos había aprovechado para mejorar el posicionamiento en el Índice de Desarrollo Humano (IDH). Con esto se puede hablar de un fracaso de las élites políticas de los últimos 50 años en conducir a su población a estadios de bienestar y seguridad. Por igual, el informe deja claramente establecido que el problema de la economía dominicana no es de inserción en mercados, sino de estrategias de competitividad que debieran estar asociados al bienestar de su población.
Una recesión económica que se presentó en 2003, produjo un freno de la economía a causa de fraudes bancarios (más de RD$89.000.000.000, equivalentes a US$4.900.000.000), destacándose el fraude del Banco Intercontinental (BANINTER) (RD$55.000.000.000, equivalentes a US$3.100.000.000), más una fuga de capitales. El déficit total ascendió a cerca de los US$7.000.000.000 (RD$125.000.000.000), representando poco más de un tercio del Producto Interno Bruto del 2002. Añadido a esto surgió una especulación respecto a los índices reales, que sobrepasó un 130% en el 2003 con respecto a la moneda nacional, debiéndose ésta a una fuga de más de US$1.500.000.000, y una inflación de cerca del 42%, lo que comprimió aún más el PIB del año 2003, que finalmente decreció un 1%.
La corrupción administrativa generalizada y asociada a estas quiebras, y la acentuación de la crisis del sector eléctrico, causaron un cambio en la economía dominicana que nunca se había visto antes. La magnitud de la crisis hizo colapsar sectores completos de la economía, y se estima, que entre un 12 a un 15% de la población pasó de ser pobre a muy pobre o indigente, significando esto alrededor de dos millones de personas.
La economía comienza a recuperarse, influenciada por medidas regulatorias de la economía que promovía el Fondo Monetario Internacional, tras la firma de un acuerdo Stand-By, cuya gestión había iniciado Mejía hacia el final de su mandato presidencial.
A partir de mediados de 2004, los indicadores económicos muestran mayor estabilidad, destacándose la apreciación del peso dominicano frente al dólar estadounidense y la disminución de la inflación. Aunque a finales del tercer trimestre del 2005 se están manifestando posibles alzas en los indicadores financieros. El dólar estadounidense (US$), ha sufrido fluctuaciones entre los RD$28.75 y RD$32.80 por US$1.00 (previamente, y durante un semestre se mantuvo entre RD$27.50 y RD$28.30 por US$1.00), así como un incremento progresivo de los precios de los hidrocarburos (los cuales ascendieron un 20% en dos semanas llevándolos a niveles nunca antes vistos), y por primera vez desde el año 2004 se previó una inflación positiva.
La construcción, el turismo y las telecomunicaciones se convirtieron en los sectores a la vanguardia en la economía del país. Sin embargo, no hay que olvidar lo sostenido por el Informe Nacional de Desarrollo Humano 2005 del PNUD/RD, cuando señala que el modelo actual de turismo no constituye, a pesar de su vigor, una propuesta sostenible, y que si el mismo “no se modifica, se agota”.
Según el citado informe, las externalidades negativas relacionadas con la inseguridad ciudadana, el deterioro medioambiental (que va desde desmonte de áreas protegidas, destrucción de hábitats de especies endémicas, hasta el uso de fuentes de agua para propósito de desechos y destrucción de manglares y de ámbitos marinos), la especulación inmobiliaria, y sobre todo, la exclusión de la población dominicana y su valor agregado al contexto de la actividad turística, son factores de mediano y largo plazo que “harán insostenible en el tiempo esta actividad”, más aún con la fuerte competencia que el mismo entraña en el ámbito caribeño.
La administración de Fernández está trabajando para incrementar la capacidad de producción de energía eléctrica, pieza clave para el crecimiento económico continuado, aunque su problema principal no es de generación sino de financiamiento; el sistema eléctrico dominicano es impactado sensiblemente por el robo energético y las bajas cobranzas del servicio. La compañía eléctrica estatal fue privatizada, luego de numerosos retrasos. Tras muchas posposiciones de soluciones de préstamos internacionales (Banco Mundial y otros), la superación del déficit del suministro energético, parece estar aún muy lejana. El Acuerdo de Madrid, mediante el cual el país volvió a comprar las empresas distribuidoras de energía y se planteó a largo plazo el pago de las deudas en el sector eléctrico (al 2015), así como las medidas actuales, son apenas un paliativo a la difícil situación del sector.
Desde 2005, la República Dominicana participa en el acuerdo energético Petrocaribe, a través del cual varios países de la región pueden adquirir petróleo y derivados a Venezuela en condiciones favorables.
El PIB nominal de la República Dominicana en el 2005 fue de US$29.333 millones de dólares, y de US$3.247 dólares la renta per cápita. El salario mínimo se acerca a los US$240 mensuales.
La economía dominicana es particularmente dependiente de los flujos de capital desde Estados Unidos, representando éste el primer rubro de intercambio comercial (87,5% en las exportaciones hacia el 2000, y cerca de un 61% en las importaciones). Con la firma del DR-CAFTA se prevé que ambos índices se incrementen aún más entre ambos (98% en exportaciones y cerca de un 75% en las importaciones), expresando así una cifra de aproximadamente US$32.000.000.000.
La Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos aprobó el 28 de julio del 2005 el DR-CAFTA, firmado luego por el presidente de EE.UU. el 2 de agosto de 2005. Este acuerdo ha generado opiniones divididas en la población con respecto a si beneficiará o perjudicará a productores locales y a la población en general.











